Todos los años algún incendio forestal es noticia en los medios nacionales y, lamentablemente, estamos acostumbrados. Según CONICET (2018), un incendio forestal sucede cuando una masa de fuego incontrolable consume una masa boscosa.

Hay distintas causas que producen estas grandes deforestaciones. Algunos incendios comienzan por causa natural, que puede darse por el “efecto lupa”, una erupción volcánica o la caída de algún rayo. Otro origen es el desconocido. Por último, y lo más preocupante, el móvil intencional.

Según el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (2016), la razón por la cual hay personas u organizaciones que deciden iniciar incendios intencionales es para deforestar, y luego llevar adelante en ese territorio una actividad comercial, ya sea ganadera, agropecuaria o turística.

De acuerdo con Datos Argentina, en nuestro país desde el año 1993, hubo 219.489 incendios.

Una de las provincias más afectadas de la Argentina es Córdoba, con más de 1.859.653, 82 hectáreas incendiadas desde 1993 al 2019. Pero, lo llamativo de esta provincia es, que desde el 2000 se incendia todos los años. ¿Qué está pasando con la regulación con respecto a esta situación?

En el 2007 se sanciona la Ley Nacional Nº 26. 331, de “Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos”, o vulgarmente llamada “Ley BN”. Sin embargo, desde su promulgación en diciembre del mismo año, cada provincia debía crear y aplicar una normativa provincial.

En el caso de la provincia pampeana, recién en el 2010 se aprobó la Ley Nº 9.814 de Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos (OTBN). De acuerdo con el Dr. Juan Manuel Rodríguez, perteneciente a una organización cordobesa, esta Ley provincial quedó en el centro de las discusiones porque en sus artículos 5 y 6 permite el aprovechamiento sustentable en zonas rojas, que incluye ganadería, rolado selectivo y la producción de pasturas exóticas. A nivel nacional, precisamente desde la Secretaría de Ambiente de la Nación se criticó duramente a estos artículos y observó la incongruencia de estos artículos.

Para el INTA (2016), en los años de vacío legal entre la Ley 26.331 y la regulación de OTBN de cada provincia (en el caso de Córdoba fueron 3 años, desde el 2007 al 2010) los incendios aumentaron considerablemente en las provincias que pertenecen a la Región Agrícola. Luego de la regulación en cada provincia, los incendios disminuyeron. Este es el caso de Córdoba.

En la provincia del centro de nuestro país, desde 1993 a 2019 hubo un total de 8646 incendios, de los cuales 3514 fueron intencionales y 1401 de causa desconocida.

¿Por qué de repente nombro a las causas desconocidas? La realidad es que se teme que, de los incendios ocasionados por causas desconocidas, se escondan incendios intencionales. El INTA plantea que, en las regiones agrícolas, durante el vacío legal anteriormente mencionado, las deforestaciones por fuego aumentaron según el crecimiento de los precios de las plantaciones agrícolas y los productos ganaderos.

Durante todo el informe estuve hablando de datos acumulados hasta el 2019. Curiosamente, en el 2020 en la provincia de Córdoba se produjo uno de los incendios forestales más grandes de la última década. Todo comenzó en julio del pasado año y se extendió por más de tres meses, llegándose a quemar más de 320.000 hectáreas.

El ecosistema cordobés después de tal incendio de tamaña magnitud tardará aproximadamente 30 años en recuperarse. La pérdida de la vegetación, que puede ser o no recuperable, expone al suelo a procesos erosivos y de alteraciones de su composición química y biológica. Esto conlleva a que el suelo necesite mayor cantidad de agua para que la vegetación crezca a la temporada siguiente, lo que produciría un desequilibrio en los ecosistemas serranos y en la población, afectando a un recurso tan preciado y tan escaso como lo es el agua.

Hasta el momento, ninguna regulación pudo proteger los bosques nativos, pues aunque las leyes existen, no se estarían cumpliendo de manera correcta. Evidentemente, existe un acuerdo tácito entre el Estado y las grandes corporaciones agrícola-ganaderas para desproteger a las superficies boscosas y así, continuar con las actividades económicas sin ningún impedimento. ¿Tenemos que esperar a quedarnos sin agua y sin aire para realmente proteger lo nuestro?